Desde siempre me ha gustado enumerar, o al menos poner por escrito, cómo ha ido el año, pero jamás en lo personal, porque lo personal es harto difícil de enumerar o incluso inconveniente. De ahí que siempre lo haya hecho sobre cosas tangibles. Hubo un tiempo que medía los kilómetros corridos o las pruebas realizadas o las películas vistas, pero últimamente suelo fijarme en asuntos relacionados con la creatividad literaria, no midiendo éxitos o fracasos, que si han existido no me parecen medibles, sino objetivos en sí, al margen de valoraciones. Porque ¿qué es el éxito o el fracaso en un ancho y venturoso mundo de sucesos y hechos aleatorios? Pues bien empecemos por los libros digitales.

Dos mil diecisiete no llegó -ni se fue- con un libro editado en papel, pero sí con uno digital: Relatos y artículos de viajes, el cual fue colgado en Amazon en el mes de febrero. Tuvo su impronta. Como es de recibo, hice una promoción gratuita y llegó a los cinco continentes. Es decir, se descargaron copias en diversos países del mundo, incluido Japón y Australia. Un poco antes, la promoción gratuita de Conversación en la taberna y 41 relatos , que acababa de revisar, alcanzó el número 1 en México y el 2 en territorio de Amazon.com, después se fueron vendiendo algunas copias en tan vasto país y algunas más en España. Sin embargo, es un libro que casi se ha estancado porque los relatos no se suelen vender demasiado, sobre todo en nuestro país, y porque es un libro que ya tenía su trayectoria en papel y que aún se sigue vendiendo, a pesar de quedan pocos ejemplares en el mercado. Pero un poco antes de ese antes, otro libro digital, que no ha dejado de darme satisfacciones, Tú puedes correr , ocupó una columna pequeña en el diario Ideal, con foto incluida mía, firmada por el periodista Antonio Arenas. Después este libro ha seguido su espiral, bajando y subiendo en el escalafón de ventas a un ritmo sostenido.

Este año ha sido también el de las antologías de concursos literarios. No soy muy dado a concursar, pero lo he hecho. A lo largo de mi vida he ganado algún premio, he sido finalista, algunos de mis trabajos han sido publicados en recopilaciones y antologías y, a veces, nada de nada, silencio. Pues bien, este año he contado con la sorpresa de que un poema, por un lado, y un relato, por otro, han sido merecedores de ser finalistas y aparecer en esas antologías. Una de ellas publicada: la del concurso de poesía de Tarifa (Cádiz); y otra aún pendiente, la del relato breve, que aparecerá en una antología como integrante de los diez relatos finalistas de un concurso a nivel regional (Andalucía).

Tampoco es habitual que algunas de tus obras hayan merecido la atención de otros autores, pero también en este año 2018 que acaba, mi relato Un distinguido viajero, centrado en el derrotado viaje de Colón desde Santa Fe a Pinos Puente, ha formado parte del libro del escritor e investigador José Antonio García López, Cristóbal Colón, de Pinos Puente a Santa Fe, libro que fue presentado en Pinos Puente y Granada en el último trimestre del año. En el citado libro, se incluye una somera biografía y foto (o grabado) de cada autor. El motivo de aparecer en este libro es básicamente ser uno de los pocos autores locales que ha escrito sobre Colón y el puente de Pinos. Tres, en concreto.

Este año no ha sido prolífico en colaboraciones en prensa. De hecho, solo ha aparecido un artículo en Ideal (concretamente hablando de este libro al que aludo en los párrafos anteriores). Es el único que he enviado y salió publicado los primeros días de diciembre.

Y dejo para el final el proceso creativo propio. Muchos eran los proyectos para este año, tal y como anuncié en una entrada de este blog (en realidad del anterior, pero que se puede consultar también aquí) y bastantes fueron los comenzados, avanzados o, incluso, acabados. Sin embargo, he puesto el freno en cuanto a la publicación de los mismos. Cuando ya has publicado varios libros y has visto los pros y los contras, por fuerza, te vuelves más cauto. A los pocos meses, tal y como anuncié, acabé el poemario Me iré con el primer viento. Inmediatamente le busqué viabilidad para publicarlo, pero nada me satisfizo. Varias fueron las ofertas tras enviar el manuscrito a diversas editoriales, pero las respuestas casi siempre consistían en coediciones o ediciones no convenientes. Hoy día vender poesía es sumamente difícil; de ahí que optara por evitar el siempre molesto desgaste que supone publicar y promocionar. Decidí que sería mejor esperar a mejores tiempos y “extraer” algunos de esos poemas para enviarlos a concursos y colaboraciones. Desconozco lo que ocurrirá con este poemario en dos mil diecinueve, pero es casi seguro que seguirá dormitando en el disco duro. Todo ese desgaste lo he ahorrado e invertido en la culminación de la que será mi primera novela, Equis quería correr. Se trata, como anuncié, de una novela corta (no tan corta como estimé al principio, en realidad) en la que he trabajado mucho y que ha pasado por varios procesos de evaluación y corrección: lectura de tres lectores cero y una corrección profesional. Actualmente está en la última revisión tras esa corrección profesional y será publicada en el primer trimestre de 2019. Desconozco si va a ser editada a través de editorial tradicional o tan solo en Amazon, en ambas versiones: digital y papel. Ha dado tiempo también para inmiscuirme en la que será la próxima novela, más larga que la anterior. Su título Donde los hombres íntegros. El año que pronto comienza estará consagrado a ella y a otra más corta: Un mensaje desconocido, que nace como continuación de un relato de igual título. En cuanto a publicaciones digitales tendré que valorar mucho si es conveniente publicar el libro en el que cuento cómo corrí mi primer maratón.

Y por último, el último trimestre de dos mil dieciocho también fue protagonista del nacimiento de una nueva web profesional, proceso aún inacabado y en cuyo blog estoy escribiendo actualmente.

No quisiera afianzar cuales serán los proyectos para dos mil diecinueve; de alguna manera ya los he avanzado, pero el devenir del tiempo siempre es caprichoso y nunca se sabe qué pasará exactamente.